Michel Houellebecq (Saint-Pierre, isla de La Reunión, Francia - 1956 o 1958)Calificado como el 'niño terrible de las letras francesas', Michel Houellebecq protagoniza en la actualidad uno de esos fenómenos editoriales que trasciende las fronteras del culto para instalarse en lo más distinguido de los listados de los más vendidos –entiéndase también en el sentido de sus altos volúmenes de ventas en las librerías–.
El fenómeno vio la luz en 1994 con su primera novela: Ampliación del campo de batalla, un título genérico que no da muchas pistas sobre su contenido, pero que hoy se posiciona como una lectura obligada para los que quieren estar al tanto de la movida literaria mundial.
Esta novela llegó a mis manos casi por casualidad. Fue el resultado de esas visitas esporádicas a la librería que terminan, irremediablemente, arrancando del bolsillo una buena suma de dinero y entregado a cambio un pequeño libro, de edición sencilla, que promete lo nefando desde lo profundo.
No sabía nada del autor. Me intrigaba la temática de su libro: un ingeniero de sistemas fastidiado con su trabajo de asesorar a los clientes de su compañía en el uso e instalación de novedosos programas informáticos. Una labor definitivamente desquiciada que no podría tener otro resultado que la afectación de la mente de tan identificable personaje: un tipo de 30 años, sin novia, cansado de la sociedad y de las mujeres, con un trabajo abominable, un ingreso promedio y un futuro incierto, que deambula por la vida despreciando todo a su alredor, envolviendo dentro de su espiral autodestructiva a los que se atraviesan en su camino.
Un argumento bastante predecible en estos tiempos de angustiante existencia laboral, pero narrado de forma magistral, con ese sarcasmo propio de un autor a quien, por lo menos en sus inicios, no le importaba el que dirán, ni la empalagosa ponzoña de la crítica.
Célebre por sus declaraciones polémicas, calificado por muchos como antisemita y racista, Houellebecq se pasea por el pasillo de la fama literaria, emanando veneno deliciosamente escrito en frases cortas que arman párrafos pequeños y que a su vez componen capítulos que se leen fácil y que seducen por la inteligencia con la que fueron compuestos. De esta forma es que Ampliación del campo de batalla se vuelve una lectura indispensable, por lo menos para mí.
