viernes, 8 de febrero de 2013

Seminario Leyendo a Bukowski

 
El Seminario Leyendo a Bukowski, por Pablo Estrada, es un espacio abierto tanto para conocedores de la obra de Charles Bukowski como para lectores que quieran acercarse a ella a través de una serie de referencias biográficas y bibliográficas que el instructor brinda a lo largo de 12 horas durante 6 sesiones.
 
La obra de Bukowski se apreciará utilizando, además de las lecturas y las charlas, herramientas interactivas que permitan al asistente a este Seminario tener una visión amplia y profunda del escritor estadounidense.
 
Durante el Seminario se entregará material de lectura y un CD con material de apoyo. Al final del seminario se entregará certificado de asistencia.

Los contenidos a lo largo de las sesiones serán:
 
· Un hombre lo bastante loco como para vivir con las bestias: literatura/vida

· Una apuesta segura: la obra de Charles Bukowski

· Influencia / influenza: Bukowski & sus influencias

· Escribir sobre el dolor: el estilo de Bukowski –en poesía–

· Sangre y vino: apuntes sobre la técnica de escritura (ensayista y crítico)

· La tradición: a favor / en contra: vitalismo, autoficción, realismo sucio 
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Charles Bukowski nació en 1920 en Andernach, Alemania. En 1924 su familia se estableció en Los Ángeles, EEUU, donde el futuro escritor pasaría la mayor parte de su vida. Por la universidad apenas pasó y no se quedó, mejor vagabundeó por su país, pasando sus borracheras en pensiones de mala muerte, viviendo de empleos pesados y mal remunerados y abriéndose paso a golpe limpio en un ambiente literario, aparentemente más sereno pero en realidad más hostil que cualquier jungla. Con la ayuda del editor John Martin se consagró cuando ya tenía cincuenta años y desde entonces su obra se difundió con tal efecto que él se convirtió primero en un autor de culto y luego en uno de los más célebres y populares escritores de nuestra época. Escribió 6 novelas, otros tantos volúmenes de cuentos y decenas de poemarios. Se han publicados sus diarios, crónicas, ensayos, correspondencia y hasta el guión que escribió para la película Barfly. Falleció de leucemia en 1994.
 
Sobre el Instructor:

Pablo Estrada nació en Bogotá. Estudió Literatura en la Universidad Nacional de Colombia. Textos suyos se encuentran en revistas y periódicos del país. En 2012 fue publicado en Venezuela su primer libro de poesía. Ha realizado conferencias, talleres, lecturas y eventos literarios en Bogotá y otras ciudades. Es uno de los fundadores del negacionismo poético y del proyecto Superficies, que integra música y poesía. En la revista Aceitedeperro es cofundador y coordinador editorial.

Fechas: Miércoles 13 de febrero a miércoles 20 de marzo

Horario: 6:30 p.m. a 8:30p.m.
Inscripción: 200.000,oo
 
Informes e inscripciones:
Casa Tomada, Librería y Café
Transversal 19 Bis No. 45D – 23, Barrio Palermo
Teléfono: 2451655 - Celular: 3105979294

jueves, 26 de julio de 2012

El polvo que se acumula bajo nuestras camas

Raymond Carver (EE.UU. 1938 - 1988)
No es meritorio descubrir que siempre será mejor leer una mala historia bien escrita que una buena historia mal contada. En la naturaleza de esta afirmación subyace el valor que deben tener los buenos escritores: saber contar una historia, hacerla entretenida, tener la capacidad de generar un mundo paralelo tan creíble que el lector pueda adentrarse en éste sin estrellarse contra un muro cuando sus ojos le mostraban el mar. Es por eso que una historia de aparente simplicidad como la del argumento de Instrucciones para subir una escalera de Julio Cortázar (1914–1984) reviste tanta riqueza literaria, pues a un hecho tan espontáneo para la mayoría de los seres humanos se le da un tratamiento tal que ha servido para dar cuenta de la complejidad que conlleva dicha acción y a su vez la sincronización motora y psíquica que se requiere para ejecutarla.

“El teléfono suena en plena noche, a las tres de la madrugada, y nos da un susto de muerte”. Así comienza el cuento Quienquiera que hubiera dormido en esta cama de Raymond Carver (1938–1988)  y que fue incluido en el libro Tres rosas amarillas, editado por Anagrama por primera vez en idioma español en 1989 y que para 2010 completó su octava edición. Este relato, sin ser el mejor, ni el más popular del afamado cuentista estadounidense, representa toda la carga emocional de un autor que acostumbró a sus lectores  a reconocer esos rincones ínfimos de nuestra cotidianidad al retratar con hiperrealismo desbordado situaciones tan cotidianas como una noche en la vida de un matrimonio promedio norteamericano, que bien podría ser una noche en la vida de cualquier pareja que lleva varios años de convivencia.
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Es de esta forma que Carver desglosa en su literatura la realidad que nos rodea haciendo visible la densidad de esos pequeños instantes de nuestra vida. Transita, como el equilibrista, sobre la delgada cuerda que divide la obviedad de la maestría, al extraer de lo cotidiano los ingredientes propios de la existencia humana, exhibiendo las entrañas de la complejidad del hombre contemporáneo, un hombre que pese a la tecnología que lo consume en los tiempos actuales, no deja de padecer las mismas afujías de ese hombre que hace 30 o 40 años leía las noticias en el periódico y escribía sin la ayuda del ordenador, ni la sapiencia sospechosa de Wikipedia, ni la omnipresencia de Google.
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Mucho ha cambiado desde que el hombre cavernario descubrió la forma de producir fuego; sí, muchas cosas, pero no todas. El gran tema sigue siendo el mismo: la supervivencia, la trama indisoluble entre la vida y la muerte. Y así mismo es que Carver aborda la complejidad de lo simple, se vale de los detalles para mostrarnos sin asomo de vergüenza la inmensidad de la estupidez y la genialidad humana, el candente valor de los silencios y los universos ocultos en el polvo que se acumula bajo nuestras camas.
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No es gratuito que se considere a Raymond Carver como el mejor cuentista norteamericano y que su apellido se haya ‘adjetivado’ para denominar a ese tipo de relatos que recurren a lo simple para describir lo complejo y para identificar las historias bien contadas que no requieren de grandiosos personajes ni de monólogos pastorales para trascender en la memoria colectiva de sus lectores.
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Esta pequeña reflexión –seguramente malograda– podría servir para ilustrar el código genético de todos los cuentos de Carver. De nada serviría adentrarse en un análisis de cada historia, pues hacerlo sería tratar de entender el comportamiento humano en su modo más minimalista, más oculto, ese mismo que ocurre frente a nuestras narices y que no somos capaces de advertir, pese a la descomposición mental que dichos sucesos producen en nuestro pensamiento.
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Houellebecq: una batalla muy personal

Michel Houellebecq (Saint-Pierre, isla de La Reunión, Francia - 1956 o 1958)

Calificado como el 'niño terrible de las letras francesas', Michel Houellebecq protagoniza en la actualidad uno de esos fenómenos editoriales que trasciende las fronteras del culto para instalarse en lo más distinguido de los listados de los más vendidos –entiéndase también en el sentido de sus altos volúmenes de ventas en las librerías–.

El fenómeno vio la luz en 1994 con su primera novela: Ampliación del campo de batalla, un título genérico que no da muchas pistas sobre su contenido, pero que hoy se posiciona como una lectura obligada para los que quieren estar al tanto de la movida literaria mundial.

Esta novela llegó a mis manos casi por casualidad. Fue el resultado de esas visitas esporádicas a la librería que terminan, irremediablemente, arrancando del bolsillo una buena suma de dinero y entregado a cambio un pequeño libro, de edición sencilla, que promete lo nefando desde lo profundo.

No sabía nada del autor. Me intrigaba la temática de su libro: un ingeniero de sistemas fastidiado con su trabajo de asesorar a los clientes de su compañía en el uso e instalación de novedosos programas informáticos. Una labor definitivamente desquiciada que no podría tener otro resultado que la afectación de la mente de tan identificable personaje: un tipo de 30 años, sin novia, cansado de la sociedad y de las mujeres, con un trabajo abominable, un ingreso promedio y un futuro incierto, que deambula por la vida despreciando todo a su alredor, envolviendo dentro de su espiral autodestructiva a los que se atraviesan en su camino.

Un argumento bastante predecible en estos tiempos de angustiante existencia laboral, pero narrado de forma magistral, con ese sarcasmo propio de un autor a quien, por lo menos en sus inicios, no le importaba el que dirán, ni la empalagosa ponzoña de la crítica.

Célebre por sus declaraciones polémicas, calificado por muchos como antisemita y racista, Houellebecq se pasea por el pasillo de la fama literaria, emanando veneno deliciosamente escrito en frases cortas que arman párrafos pequeños y que a su vez componen capítulos que se leen fácil y que seducen por la inteligencia con la que fueron compuestos. De esta forma es que Ampliación del campo de batalla se vuelve una lectura indispensable, por lo menos para mí.